#mundo || El uso de pirotecnia durante las celebraciones navideñas no solo genera ruido y contaminación, sino que representa un riesgo real para la salud de mascotas, niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y personas con enfermedades cardiovasculares, neurológicas o respiratorias. Especialistas advierten que los sonidos intensos e impredecibles pueden provocar estrés agudo, alteraciones del ritmo cardíaco, crisis de ansiedad y, en casos extremos, eventos cardiovasculares o convulsiones. En el caso de los niños con TEA, la hipersensibilidad auditiva puede desencadenar episodios de desregulación emocional severa, afectando su bienestar y el de sus familias.

Las mascotas son uno de los grupos más afectados. Veterinarios señalan que perros y gatos tienen una capacidad auditiva muy superior a la humana, lo que convierte los fuegos artificiales en una experiencia de pánico que puede derivar en intentos de fuga, accidentes, extravíos o lesiones graves. Estudios científicos indican que un alto porcentaje de perros presenta miedo severo a la pirotecnia, además de riesgos asociados a la inhalación de sustancias tóxicas y al daño auditivo. Frente a este panorama, especialistas coinciden en que celebrar sin pirotecnia no resta alegría a la Navidad, sino que promueve una festividad más segura, empática e inclusiva.




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